Nuestras Recomendaciones

El arte perdido de la perfumería italiana
Casamorati
Revive la esencia de una tradición centenaria inspirada en el antiguo saber olfativo de Italia.
La marca recrea la historia de la gloriosa casa de fragancias fundada por Claudio Casamorati en 1888, en Bolonia, nacida como una fábrica de perfumes y jabones finos con la misión de preservar la herencia olfativa italiana bajo la influencia estética del movimiento Art Nouveau.
Sus creaciones, apreciadas por la aristocracia europea, fueron reconocidas en exposiciones internacionales por su excepcional calidad; incluso la reina Margarita de Saboya, profundamente encantada, obsequió al fundador un broche de oro como símbolo de admiración.
Más de un siglo después, Sergio Momo rescató este legado a través de Xerjoff, reinterpretando estas fragancias vintage y fusionando historia e innovación para devolverle a Casamorati todo su esplendor, preservando un patrimonio histórico y artístico único para las nuevas generaciones.

Nuevo Lanzamiento
Miami Shake
Romano Ricci firma un nuevo capítulo en la historia de Juliette Has a Gun: la primera fragancia realmente gourmand de la marca, creada para seducir con la dulzura adictiva de un postre elevado a lujo olfativo. Esta fragancia se lanza con una explosión de fresas silvestres jugosas, evocando el frescor frutal de un verano eterno. En el corazón, una cremosa y envolvente nota de crema batida se funde con acordes de cono de helado, aportando una textura suave, casi comestible. Todo se asienta sobre una base cálida de vainilla absoluta y almizcles cremosos, que prolongan el placer con una estela aterciopelada y sofisticada.
Más que un perfume, Miami Shake es una fantasía sensorial inspirada en una villa retro de Miami: colores pastel, piscina azul, cabello rojo al viento y una Juliette que no teme romper las reglas mientras se pasea entre postres, patines y sueños de azúcar. Un homenaje olfativo a la feminidad libre, divertida y provocadora. Miami Shake no solo marca una nueva dirección para la casa, también demuestra que nunca es demasiado cuando se trata de placer.














